Comunalidad y Autonomía (in English)
una compilación de tres ensayos y dos declaraciones en parte
de varias indígenas de la Sierra Norte de Oaxaca

Comunalidad y autoritarismo
Tercera de los tres ensayos
(in English)

por Jaime Martínez Luna  <tioyim@yahoo.com.mx>

URL de ésta página http://site.www.umb.edu/faculty/salzman_g/Estrate/ComunEs/3.htm

Presentación
      Desde su origen, los pueblos de Mesoamérica han tenido que enfrentar diversas forma de autoritarismo. La armonía o una democracia plena en términos exactos no han existido. Las comunidades indígenas, por su pensamiento y acción son las que más cerca están de haberla logrado, es decir, son ellas los que desarrollaron espacio, relaciones e instancias que pudieran favorecr el ejercicio de la armonía y un buen gobierno.

      Con la llegada de occidente a tierras indias del nuevo continente, los espacios para el ejercicio de la armonía se vieron socavados y en una buena parte eliminados. No obstante, la resistencia de nuestros pueblos permitó la conservación clandestina de estas instancias que en la actualidad evidencian un perfil de más desarrolladas posibilidades para alcanzar nuestro bienestar y felicidad.

      Ante la conquista española, nuestras comunidades desarrollaron un fuerte sistema de resistencia-adecuación que les permitió en cada década dibujar una imagen nueva, siempre cambiante, en donde los valores positivos de ambas culturas fueron concatenando nuevas realidades. Para nuestra fortuna, en este proceso, los valores principios o instancia que favorecían la posibilidad de la armonía fueron quedándose a pesar de los intereses económicos imperantes en la mentalidad colonizadora. La adecuación permanente de nuestros pueblos, nos ha permitido cohabitar con formas de organización social diferentes a la nuestra, y como tal participar de una amplia sociedad plural y diversa, una sociedad en lo general autoritaria y en la que nuestra ubicación resulta la más desfavorecida y de extrema pobreza. Pese a ello el cultivo de las relaciones que nos orientan hacia la democracia, los hemos seguido reproduciendo y desarrollando y cada vez con más sistema y con mayor claridad.

      La comunalidad es la ideología que actualmente portamos los pueblos indios del sur de México, la que hemos logrado exportar a las grandes ciudades, a través de la acción que realizan nuestros hermanos que han tenido la necesidad y el interés de emigrar. No es extraño que en ciudades tan grandes como la ciudad de México y Los Angeles California, nuestra comunalidad se exprese en todo su colorido y escencia, pese a la adversidad que ofrecen los espacios urbanos.

      Lo interesante del cómo hemos logrado reproducir una ideología frente a un imperante ambiente de autoritarismo, se explica en razón de las características que tienen las relaciones hombre-naturaleza así como las características de nuestra orografía y la virtud de nuestra organización social. No es gratis que el modelo de nuestra organización comunitaria se este planteando como modelo de acción en todo el país a través del Programa Nacional de Solidaridad, y tampoco es gratis que sean las comunidades indígenas quienes hayamos logrado un mejor modelo para la conservación de la naturaleza. Todo se ha logrado abanderándonos en la comunalidad, ideología que en la actualidad la podemos ofrecer como otra nueva y renovada alternativa, en contra del autoritarismo y en favor de una democracia real.

La geografía
      El proceso de despojo que sufrimos las comunidades indígenas nos empujó a las regiones más agrestes y arrinconadas del territorio, ahora nacional. En estas regiones, donde nadie podía pensar que era posible sobrevivir, encontramos el apoyo de la fraternidad de la madre tierra y de sus hijos. En estas zonas encontramos infinidad de recursos naturales que permitieron nuestra plena aunque también difícil sobrevivencia. Conocimos los secretos de esta naturaleza, cuestión que ahora se refleja en el hecho de que sean las únicas regiones mejor conservadas. Donde hubo oro, llegó occidente, donde hubo tierras para ser explotadas llegó el hombre blanco, el mestizo mal formado, el maleante queriendo hacerse rico de la noche a la mañana.

      Esta geografía nos hizo más fuertes e independientes sin embargo para muchos se convirtió en la tumba. Los abuelos empezaron a sistematizar el conocimiento de esta naturaleza, descubrieron y desarrollaron con ella una relación horizontal una relación armónica de mucho respeto.

      Fué de esta manera que este medio ambiente se convirtió en un elemento más para nuestra existencia. Los Mixes nunca fueron conquistados por las armas. Encubiertos en este tipo de territorios, los Huicholes aún siguen protegidos.

      Donde llegó el régimen de plantación (café, tabaco, etc.) llegó también la discordia, la envidia, la avaricia, la individualidad donde no llegó se conservó la igualidad, el diálogo, lo colectivo.

      El proceso de defensa de estas tierras describe de manera física como un colectivismo natural permitió la defensa de amplios territorios que hoy son señalados como reservas de la biósfera, en ellos todavía sobrevive la más amplia variedad de seres vivos, animales y plantas que conviven con el hombre en una verdadera unidad. Todo esto puede sonar a romanticismo pero sólo hace falta revisar la información científica de los recursos naturales que se encuentran en América Latina para demostrar fehacientemente lo que estamos afirmando.

      Pero nada ha sido fácil, el papel del estado en los países de América sigue siendo el mismo desde la llegada de los españoles: guardián de los intereses cupulares, protector de los sueños de grandeza del hombre sobre la naturaleza, regulador de las relaciones entre los débiles y los poderosos siempre en alianza con estos últimos. Por ello creemos que esos estados están cavando su propia tumba, con el etnocidio está permitiendo la muerte futura de sus hijos. Con nuestra muerte se está acabando lo poco que queda vivo en el continente. Autoritarismo y una escencial falta de democracia es lo que caracteriza la relación que mantiene el estado con todos los grupos étnicos, a pesar de ello seguimos convencidos de tener quizás una de las únicas alternativas posibles para la convivencia social y fundamentalmente una muy vieja y armónica relación con la naturaleza.

      Por todo lo anterior consideramos que la comunalidad, que es nuestra manera de pensar se origina en la historia del despojo, en la obligada relación que hemos mantenido con los territorios que nos dejó la conquista y la exagerada explotación de la tierra. Es decir la comunalidad es también fruto de la historia colonial.

      No debemos olvidar que vastos territorios inicialmente indígenas hayan sido usurpados y esten ahora convertidos en desiertos. Ha pesar de que es todos conocido esta barbarie sigue siendo la tónica natural del desarrollo económico mundial. Los resultados de la cumbre de la tierra en Río de Janeiro lo ratificaron y con ello se mostró la antinatura lógica de un mundo que ya debe detener su loca carrera y por un rato reflexionar en los efectos de su haber.

      Ya no quisiéramos recordar los dramáticos capitulos de la conquista y lo que sigue sucediendo en Guatemals, en Bolivia. Esta geografía del horror hacen aún más dignas las alternativas que la sociedad india ofrece a Occidente. Una cultura que siempre vió con desprecio nuestra sobrevivencia y nuestra riqueza moral.

El territorio comunal
      Uno de los aspectos que nos debe hacer reflecionar para entender el actual pensamiento de los pueblos originales, es el hecho de que en estas zonas, es donde se ha mantenido con mayor fuerza la tenencia comunal de la tierra.

      Lo comunal es una tenencia que ciertamente los colonizadores le confirmaron a nuestros pueblos, pero ésta de muchas maneras era ya una exposición natural de lo que significaba la tierra para nuestros ancestros.

      Después de la conquista este régimen de tenencia siguió recibiendo muchas agresiones. Próceres patrios formados en las escuelas criollas independientistas de aquéllos años hicieron sentir su desacuerdo. En la actualidad el estado mexicano sigue viendo en la tenencia comunal un obstáculo para el desarrollo, una barrera para hacer eficiente el uso de la tierra, un verdadero escollo para el desarrollo económico que aporte más utilidades, genere más empleos y garantice una mayor derrama económica en beneficio de los habitantes de cada nación. Pese a ello la resistencia de nuestros pueblos no cede. Recientemente los Nahuas lograron una movilización amplia para impedir que sus tierras fueran invadidas por las aguas de una empresa hidroeléctrica. Los Zapotecos erradicaron el sistema de concesiones para la explotación del bosque. Amplios territorios mixes siguen siendo defendidos a costa de su propia vida. La resistencia igue entendiendo que la tierra no solamente es un bien económico, sino principalmente la madre que nos aporta todo. Una madre con quien deseamos tener una relación igualitaria y de profundo respeto.

      En estos territorios pareciera que el tiempo no pasa, se siguen viendo las ofrendas antes de iniciar el cultivo, las fiestas en las cosechas, las ceremonias para garantizar la caída de las lluvias. ¿Será que seguimos siendo un pueblo ignorante? ¿Será que somos muy necios y que no queremos cambiar? Todo lo contrario siempre cambiamos pero también siempre encontramos en el respeto a la tierra el único principio que nos garantiza el bienestar, el principio que sana nuestros corazones y con ello aseguramos el mañana. Es cierto estos principios ya no se nos ofrecen en toda su nitidez precisamente porque vamos cambiando. En la actualidad ya explotamos el bosque como nunca lo hubiesemos pensado y le extraemos riqueza que aún no sabemos a ciencia cierta que hacer con ella. Ahora reconocemos que el café se convirtió como otros cultivos en una soga al cuello. Hemos llegado a desvastar amplios territorios en la siembra del maíz para asegurar la comida de nuestras familias; debemos aceptar que hemos perdido algunos valores de nuestra relación con la tierra, pero estamos seguros que los rescateremos a través de nuestra propia organización. Un ejemplo de esto lo constituye la nueva minería comunal estas minas que siempre fueron aprovechadas por los usurpadores. Tuvieron que pasar siglos de aprendizaje para que ahora estas minas sean una posibilidad de ingreso para nuestras familias. Lo mismo está sucediendo en aquéllos campos en donde ya no cosechábamos el maíz con calma hemos ido encontrando en la historia tecnologías abandonadas que ahora estamos ocupando en nuestro beneficio. Lo comunal de nuestro territorio abre la posibilidad de encontrar soluciones, para la búsqueda de alternativas. Estamos seguros que este régimen de tenencia no llegó de occidente y no fué nunca un discurso, es una realidad tejida por los siglos y por el sacrificio de decenas y más generaciones. Lo comunal es la fortaleza de la comunidad y el espacio que la recrea, es el suelo donde crece nuestro futuro, es la cuna de nuestro pensamiento natural y a fin de cuentas la oportunidad para pensar un mundo futuro diferente más cerca de nosotros paro también más cerca y necesario para el mundo.

      Cabe subrayar que lo comunal hizo de nuestra organización social un tejido de una mayor posibilidad armónica no exenta de contradicciones, no exenta de estratificaciones pero más cerca del diálogo; más cerca del concenso, de la reflexión colectiva y de una horizontal toma de decisiones. Lo comunal marca el ritmo de producción y abre espacios innovadores para la educación de nuestros hijos. Lo comunal por todo lo dicho es para nosotros un elemento fundamental para entender nuestras nuevas potencialidades.

Nuestra vida asamblearia
      La gran mayoría de las comunidades de Mesoamérica seguimos siendo pequeñas. La presión sobre nuestra tierra, el atractivo de nuestra mano de obra barata, la reciente y apabullante disminución de nuestras facultades curativas ha hecho que nuestras comunidades cuando mucho rebasen el número de cinco mil habitantes. Estos espacios sociales han permitido que exista la posibilidad de una vida asamblearia es decir que la población encuentre en su reunión la posibilidad de crecer y reproducirse. La asamblea es el momento de reunión de toda la ciudadanía, el lugar donde se toman las decisiones y la oportunidad para el ejercicio, para una plena por así decirlo democracia. Es probable que este concepto no sea representativo de lo que en nuestras asambleas sucede lo que si es cierto es que es una instancia que se fundamenta en el concenso, en la diversidad y en la pluralidad. La asamblea para nosotros es el foro en donde la capacidad individual del parlante como del silente se conjuga y en cada momento se encuentran en un nuevo momento de coexistencia. En la asamblea participan los letrados como aquéllos que no han ido a la escuela. Todos tenemos las mismas oportunidades seamos hombres o mujeres. Las viudas y solteras también tiene en la asamblea la posibilidad de participación. Claro no en todas las comunidades se da de la misma manera lo que aquí se afirma, sin embargo la generalidad de las comunidades autóctonas tienen en la asamblea la posibilidad de realización social.

      La asamblea es dirigida siempre por la autoridad ejecutiva que elige ella misma, representantes temporales que tienen un año, dos o tres para demostrar sus capacidades para el ejercicio del poder comunal. La asamblea no sólo es una posibilidad de participación sino algo más, una obligación ciudadana. Una obligación para el ejercicio del poder social. Nada se decide fuera de ella salvo aspectos más limitados que no la ameritan. El hablar mucho en una asamblea es símbolo de prepotencia o bien de adecuada capacidad para dirigir al pueblo porque cada palabra que se emite debe ser ratificada con su práctica en el trabajo colectivo, quien no lo hace es disminuído en su prestigio es tomado como charlatán y nunca el pueblo pondrá en él sus ojos para el ejercicio del poder.

      La asamblea en aquéllas comunidades más grandes y más urbanizadas es utilizada por las fuerzas políticas formales es decir los partidos políticos. Es común que en éstas se observe la generación de grupos casi siempre bien identificados por sectores de poder económico o político. En lo general para nosotros participar de las contiendas políticas es una señal de envilecimiento aunque se tenga la seguridad de que sólo a través de ello se pueda conseguir un bien para la comunidad. La existencia de la asamblea ha sido utilizado por el estado mexicano de manera muy inteligente. El partido oficial ha encontrado en ésta un excelente espacio para negociar el voto. Las promesas de obras o luchas sostenidas por la comunidad son hábilmente negociadas para lograr que el voto les favorezca. No es raro también que de manera conciente y en algunos casos ingenuamente, los propios ejecutivos nombrados por la asamblea se encarguen de materializar el fraude electoral. Hay comunidades que se encargan de llenar todas las boletas de la votación en beneficio de un sólo partido. Con esto la comunidad negocea su relativo grado de independencia y garantiza su autonomía interna con el nombramiento democrático de sus representantes.

      En otras palabras podemos afirmar que la comunidad cede el poder político externo para garantizarse el interno. Es preferible para nosotros votar por un diputado que ni siquiera conocemos a que un partido político se inmiscuya en el nombramiento de nuestras autoridades. Todo lo anterior se ha venido cocinando mediante el registro de nuestros representantes comunitarios en el partido, que esté en el poder. En algunos casos puede suceder lo contrario, es decir que estos sean inscritos en otros partidos. Cuando esto último se da, la comunidad se ve enfrentada a una inmensidad de presiones muchos de estos casos ustedes los conocen perfectamente.

      Por último cabe agregar que la vida asamblearia permite contar con una arena en donde contener las presiones gubernamentales para discutir la validez o lo propicio de las propuestas de desarrollo. En éstas se enfrenta uno a las permanentes intenciones del estado por conducir nuestro desarrollo, por orientar nuestro camino y es la asamblea la que siempre nos permite la defensa de nuestras ideas. No siempre esta defensa es abiertamente parlante, en muchos de los casos son una verdadera exposición de lo silente. Es decir casi siempre las propuestas del estado son respondidas con fuertes silencios que se resuelven en nuestros propios idiomas con una colectiva y significativa parlantería, al final se sabrá si se acepta la propuesta o no.

      Los efectos de esas relaciones han desembocado en verdaderos juicios que terminan de manera trágica como también en contraparte en violentos asaltos de la policía o ejército; no sobra decir que cuando las iniciativas en discusión definen intereses claramente identificados y que van en favor afectando intereses de grupos de poder de la comunidad la respuesta común del estado sea el uso de la policía o del ejército o bien la detención o asesinato de nuestros dirigentes.

      Visto desde cualquier ángulo la existencia de nuestra asamblea es un elemento más que reproduce nuestro comportamiento comunitario y refrenda nuestra comunalidad.

La elección de nuestros representantes
      Para que un ciudadano obstente nuestra representatividad es necesario que desde niño haya mostrado un profundo respeto por la comunidad. La formación de un ser humano inicia a los seis años, primero cuidando la iglesia, tocando las campanas, realizando labores agrícolas. Esta formación le va introduciendo a los niños y a las niñas un espíritu especial. Conforme el tiempo pasa las comisiones que se realizan se diversifican. Obviamente cada comunidad tiene sus particularidades, sin embargo podemos afirmar que la educación radica en el trabajo comunitario. Educación-participación, educación-trabajo, trabajo-representatividad van siempre de la mano. El trabajo en el campo, el trabajo en la iglesia, el trabajo en el ejercicio del poder son algunos aspectos de una pedagogía que sin estar sistematizada de manera formal recibimos de nuestras comunidades, ésta también resulta una pedogogía política.

      De adolescentes los jóvenes empiezan a mostrar sus particularidades su interés mayor por el trabajo físico o su inclinación por lo intelectual. En ambos casos la capacidad en el ejercicio político tiene que ser también plasmado en el trabajo y en la participación. En este proceso se seleccciona y ubica al ciudadano en las dos líneas mencionadas pero que requiere ratificación entre sí. Desde los diez y seis años se puede ascender a puestos auxiliares en el ayuntamiento o bien en la agencia municipal y como ya se dijo el comportamiento hace que la comunidad le de una u otra tarea según sean sus inclinaciones personales. Algo importante es que ningún ciudadano busca la representatividad por sí mismo, más bien lo lógico es negarse a él, es decir oponerse al cumplimiento de estos cargos. Lo contrario es símbolo de querer ascender o tener apetito político, cuestión peligrosa para un terrenal. Lo político más bien se explica en función de la militancia en partidos políticos y ser diputado no precisamente significa tener prestigio, más bien ser un extraterrestre con muchas armas que pueden apuntar en contra de la comunidad.

      México cuenta aproximadamente con dos mil municipios y un número enorme de agencias municipales. El no haber autoridad intermedia entre el municipio y el gobernador del estado significa que tener la municipalidad sea una brillante oportunidad de soberanía política, pero también un riesgoso ejercicio del poder si se responde a la lógica de los partidos políticos. En todo el país la mayoría de las comunidades indígenas son agencias municipales, es decir dependen de municipios mayores sin embargo, un dato curioso salta a la vista, en un estado de la república su nombre: Oaxaca existen aproximadamente el 25% de todos los municipios del país. Oaxaca con 570 municipios puede demostrar porqué en él han florecido con mayor fuerza las ideas que aquí se han venido exponiendo.

      En Oaxaca existen municipios de menos de mil habitantes esto significa una enorme posibilidad para la reproducción de la comunalidad. En este estado un ayuntamiento de manera normal está integrado por no más de siete funcionarios: el alcalde quien es la persona más grande y orientador del cabildo, el presidente quien es el ejecutivo, el síndico quien es el agente del ministerio y tres regidores. Son pocos los casos comunitarios en donde se encuentran a más de cinco regidores, equipo que es nombrado por la asamblea para ejercer el poder durante uno o tres años. Tanto el alcalde como el síndico, los mayores o los auxiliares, que aquí se conocen como topiles son en lo general de la línea de ciudadanos operativos, diestros en el trabajo físico pero con efectiva participación. Los regidores y el presidente en lo general representa la línea de los intelectuales pero obligados a demostrar sus aptitudes en los trabajos rudos.

      La representatividad comunitaria se debe entender como el ejercicio para la representación. Cada integrante del cabildo no recibe ninguna remuneración y de manera general funge como si fuera un equipo de empleados al servicio del pueblo. Todos deben hacer do todo, es decir participar de todo tipo de tareas: gestión, administración, coordinación, ejecución, etc. Exigir la división de áreas o de especialidades por ahora será una actitud mal vista digamos modernizadora y en contra de las costumbres.

      El ejercicio del poder se viste fuertemente de la costumbre, el modo cotidiano de tomar acuerdos que sobresale por su ritualidad o la realización de eventos establecidos siglos atrás en el que participa toda la población de acuerdo a la división de sectores sociales: campesinos, artesanos, músicos, maestros, etc.

      Uno no puede tener prestigio en una comunidad si es que no respetamos la suma de tradiciones y costumbres y si no participamos horizontalmente en la representación. Aunque la toma de decisiones se entienda de manera vertical, la consulta permanente, la plática y el concenso nos demuestran una horizontalidad en la toma decisiones, realidad de acción política que emana de la comunalidad.

      No quisieramos dejar la idea que al interior de esta estructura no existan contradicciones, adversidades incluso conflictos que lleven a la comunidad a problemas por décades; recuerdo un caso que se dió en un pueblo llamado Yalalag; zapoteco de la sierra en donde el pueblo se dividió por problemas económicos y políticos, el conflicto llevó a la comunidad a una riña de más de cincuenta años hasta que las fuerzas sociales fueron recompuestas y restablecido el concenso de la mayoría. En la actualidad ésta es una comunidad que padeció la reducción de su población, pero está de pie y con nuevos y más innovadores proyectos alentados por su comunalidad que fué agazapada durante mucho tiempo.

      Las divisiones internas en una comunidad indígena en la mayoría de los casos está relacionada con la existencia de caciques, personajes aliados a grupos de poder político central o estatal que pretenden, y en muchos casos logran usurpar la riqueza de la comunidad (tierra, producción, etc.). Este fenómeno ya muy analizado del ámbito rural mexicano creo que ha ido desapareciendo lentamente. Muchas comunidades después de sangrientos enfrentamientos han rehecho su concenso y vuelto a la costumbre.

      Pese a todo, la representatividad es resultado de una asamblea y es el valor político más importa que deseamos heredar, las comunidades autóctonas a la sociedad iberoamericana y mundial.

Consejo de ancianos
      La participación en la estructura política le permite al ciudadano ofrecer sus atributos personales. Los muy trabajadores, los sistematizadores de la historia, los conocedores de la naturaliza, los rezanderos, los comerciantes, los maestros, etc. Todos y cada uno aportan su experiencia y van siendo elegidos para desempeñar una actividad especial: la de consejero. Ser consejero no necesariamente significa ser anciano, fundamentalmente debe entenderse como trabajador al servicio de la comunidad sin ningún otro interés más que desarrollarla.

      Los consejos de ancianos se integran de acuerdo a la decisión de la mayoría de la población, pero de manera específica por decisión del cabildo en turno. En esta decisión el cabildo suma sus preferencias por quienes han de ser de quien van a recoger el consejo necesario para la toma de decisiones. No se les llama para cualquier cosa. Se les aprovecha para cuando las cuestiones a decidir son complicadas; por ejemplo para la definición de los límites con otra comunidad, para resolver casos de asesinatos, para superar, hacer a un lado o adoptar una tradición, para los rituales más significativos, en fin para aquellos asuntos en los que el cabildo sienta que necesita auxilio.

      Los consejos de ancianos han resuelto problemas vitales no sólo para la vida comunitaria sino también regional. Un consejero se supone que tiene una visión no normal, que tiene un conocimiento no general, un consejero es a fin el depositario de la comunalidad y el fiel defensor de los principios de convivencia social y las determinaciones más importantes. Gracias a ello el concenso sigue como norma el trabajo con pedagogía y la ritualidad como muestra de espiritualidad.

      Esta instancia como en todo proceso no está exenta de dificultades y de errores sin embargo es la forma ancestral de ejercer el buen gobierno y por lo mismo significa una verdadera garantía para la democracia comunitaria. En algún momento un gobernador llamó a este consejo "El senado de la comunidad" consideramos que puede tener relación con el término pero la experiencia dista mucho de cómo se llega a ser senador en una sociedad antidemocrática y autoritaria a la que se da definida por el trabajo y el comportamiento cotidiano. A fin de cuentas podíamos decir que aquí lo pequeño nos presenta la posibilidad de una representación social más cercana a la democracia cuestión que por desgracia no es frecuente en las grandes sociedades urbanas.

El tequio cotidiano
      Todo el quehacer comunitario tiene relación con el trabajo, por ello mismo la reproducción o mantenimiento físico es un trabajo específico, este se denomina tequio.

      El tequio es la faena que cada ciudadano otorga dependiendo de las facilidades una o dos veces al mes, es el trabajo que permite la realización de obras de servicio general: obras de embellecimiento y de servicio tales como escuelas, clínicas de salud, abastecimiento de agua, etc. El tequio es programado por el cabildo o la autoridad municipal y se realiza coordinado por el síndico municipal. A él asisten todos los padres de familia, madres solteras y viudas. Los primeros tienen la faena más duras y las mujeres actividades de otro orden; preparar agua, comida incluso muchos casos participan en la siembra como también de la cosecha.

      El tequio es la institución que evidencia de nueva cuenta el comportamiento del ciudadano si no asiste tiene que pagar una multa o bien reponerlo en otro día. En algunos casos se encarcela al individuo que no asiste. Cabe señalar que esta labor está penada por la constitución general de la nación pero se ejercita a pesar de todo.

      Los aspectos negativos del tequio lo han señalado principalmente personas descomunalizadas porque se le considera una práctica autoritaria incluso antidemocrática. Se sienten obligados por el pueblo a cumplir con el tequio a pesar de que la constitución lo prohiba. Sin embargo nuestra concepción es diferente.

      Se deber afirmar que la diversidad y la pluralidad cultural dista mucho de ser respetada por los estados nacionales. Esto no sólo se ve en México sino que en Guatemala y en Bolivia los casos son extremos. Sin embargo resulta paradójico y de alguna manera alentador el hecho de que en México la experiencia asamblearia y representativa, aunada a la práctica del tequio se haya convertido en estos últimos años en un nuevo modelo de trabajo para las regiones denominadas de extrema pobreza.

      Veamos esta cuestión por partes. Por un lado los estados nacionales iberoamericanos tienen como característica la imposición de modelos de comportamiento individual, empresarial, de eficiencia y un alto contenido mercantil. Por su parte las sociedades tradicionales refuerzan sus modelos tradicionales colectivos, el respeto a la diversidad, a la tierra y a un uso más que nada equilibrado de su potencial y relegan la obtención de beneficios económicos y tecnológicos a lo simple y necesario. Desde esta perspectiva no se puede esperar más de los estados nacionales que imponen decisiones que violentan los principios básicos en nuestras comunidades. Con esto se explica el porqué las constituciones ni respetan las costumbres o la diversidad cultural ni tampoco refuerzan la reproducción ni los valores que van en sentido inverso a sus intenciones a lo que ellos llaman sus necesidades.

      Por el otro lado nos encontramos que las prácticas como el tequio que aparece ante los ojos occidentales como antidemocrático, resultan ser los únicos factores que han permitido a las sociedades propias, comunitarias o indias la solución de añejas necesidades. El tequio para estas micro sociedades representa la alternativa para el desarrollo y el bienestar. Esto último lo descubre el estado mexicano durante los últimos años e inicia una labor de reconocimiento a la diversidad y a la pluralidad cultural. La modificación que se le da al artículo cuarto constitucional nos llega como una primicia institucional de un estado más diverso quizás más democrático o más inteligente.

      El estado mexicano tiene ante sí el reto de superar los enormes rezagos en la mayoría de su sociedad principalmente en aquéllas regiones en donde se manifiesta con mucha evidencia la extrema pobreza y encuentra en nuestras micro sociedades los mecanismos propios para un autodesarrollo. Es entonces cuando el tequio se vuelve la varita mágica y es por ello que ahora el tequio y todo lo que aquí se ha expresado que es la comunalidad se empieza a exportar aún sin conocerse a profundidad las maneras propias y originales para desarrollarlas.

      Existen corrientes del pensamiento que consideran que usar el tequio como bandera de desarrollo de los propios pueblos es esterilizar su propia efectividad y beneficiar al estado en lugar de detener su acción en detrimento de las comunidades indígenas. De lo que si estamos seguros es que nuestros propios hermanos, presionados a emigrar han sido los portadores de esta comunalidad y la están reproduciendo en núcleos urbanos de mucha importancia. No es extraño encontrarse en la ciudad, al frente de muchos comités de solidaridad, a indígenas emigrados realizando acciones mediante una organización aprendida en sus comunidades de origen como tampoco es raro haber visto ante el terremoto del 85 a muchos indígenas y mestizos darse a la tarea mediante comportamientos emanados de este tipo de culturas comunitarias.

La solidaridad comunitaria
      Durante los últimos seis años, en México a todo se le ha dado por llamar solidaridad. En esta ocasión nosotros quisiéramos deslindar lo que entendemos como solidaridad comunitaria y los que es la comunalidad. De principio pensamos que la solidaridad es un acto voluntario y por lo contrario la comunalidad es una ideología emanada de acciones establecidas en muchos casos de manera obligatoria. El ir a la asamblea en la comunidad, el hacer los cargos, el dar sus tequios son pautas de obligación ciudadana que reproducimos con mucha conciencia pero que nos han sido inyectadas como líneas de comportamiento, por lo contrario la solidaridad la ejercemos en un ámbito libre, es decir actuamos por iniciativa propia por corresponder a la solidaridaddel otro. En nuestras comunidades esta solidaridad la conocemos como ayuda mutua en zapoteco como "gozona". En cada idioma propio existe la palabra de ayuda mutua. Entendemos la solidaridad cuando al vecino se le ayuda a hacer su casa cuando para la boda de un compadre se contribuye económicamente con un bien a consumir o con trabajo. Por solidaridad o ayuda mutua entendemos el apoyar a la familia de un ciudadano fallecido aportando trabajo, granos o dinero e incluso para rescatar un accidentado. Sin embargo la comunalidad de muchas maneras es institucionalidad refleja un cierto grado de autoritarismo pero ejercido y decidido por todos en ésta el individuo es colectivo de principio a fin mientras que el autoritarismo en otro tipo de sociedad suele responder a necesidades de orden personal o grupal.

      Otro aspecto solidario que encontramos entre nuestras comunidades es el apoyo entre comunidad y comunidad, esto se da principalmente en la realización de las fiestas o ante alguna tragedia poco común. La solidaridad o la gozona en la fiesta significa que la banda y su autoridad asista a otra y ofrezca sus servicios su alegría y con ello su trabajo. De esta manera se logra que las fiestas se llenen de colorido y música, se llenen de solidaridad; quizás el evento comunitario que concentre el significado de su acción y la institucionalidad comunitaria o la comunalidad sea la fiesta. Esta es el resultado del trabajo agrícola o artesanal comercial y productivo de un año. La fiesta y los rituales que cada uno desarrolla. No podemos competir de manera comercial, ni tampoco pensar en quien manda a quien por lo contrario encontramos en todos la necesidad de sobrevivir como seres diferentes y cercanos, y que quede claro a todos nos afecta el impacto del pensamiento occidental, también nos afecta el intento globalizador que se da al pensamiento indio que no queremos que se nos imponga y menos con modelos occidentales ya muy gastados.

      El comunalismo no lo entendimos en este ni en el siglo pasado lo heredamos antes de la llegada de Cristo porque desde antes se venía posibilitando esta necesidad de armonía que las sociedades modernas han roto de manera dramática. ¿Cuáles son los valores que nos unen y de qué manera podemos ponerlos en acción respetando el proceso histórico de cada quien? Es esto lo que en la actualidad nos preocupa a la sociedad original. No pretendemos crear modelos de pensamiento que nuevamente se le impongan a otras sociedades. "Si estamos en Guatemala no queremos entrar a guatepeor".

Conclusiones de un posible futuro
      Antes de concluir esta breve intervención quisiera señalar algunos de los retos y provocaciones que enfrentamos en este momento. No creemos estar en la mejor de las situaciones para enseñar, aunque si lo podemos hacer tenemos problemas que aún no tienen solución y es lo que les quiero comentar:

      La comunalidad es cierto es la ideología que nos ha permitido enfrentar y resolver infinidad de retos y problemas que nos ha deparado la historia, sin embargo, la comunalidad también ha significadio localismo, nacionalismo en pequeño o más bien micro. La comunalidad nos ha llevado a enfrentar posibilidades de desarrollo en comunidad, pero cada pueblo es casi una nación. Por todo esto nos enfrentamos a lo regional y este sí es un verdadero problems. A través de la comunalidad poco a poco vamos resolviendo los problemas locales pero los que tenemos que enfrentar regionalmente están ahí en manos de los que siempre nos han sujetado. Un ejemplo de esto es precisamente la explotación de los bosques, cada comunidad ha logrado ser una empresa forestal pero el problema de mercado lo enfrentamos todos, el problems de caminos también, etc. no es posible enfrentar enemigos mayores desde la localidad. Tenemos la necesidad de una unión mayor y de una definición del futuro con una mayor claridad.

      Otro problema que se nos viene encima cada tres o seis años es la representatividad política regional. Esta sigue siendo decidida desde fuera. Aquí si el autoritarismo gubernamental nos ha dividido de manera permanente no tenemos líderes regionales porque nuestra costumbre lo impide pero tampoco hemos tenido la avaricia representa el momento culminante de una labor que implica todo: el trabajo familiar, el trabajo grupal, el trabajo municipal, y sobre todo el desempeño de una suma de ritualidades que tiene que ver con la religión cristiana y también con la prehispánica; lo mismo se festeja a los santos que al sol, a la tierra o a la luna.

      La fiesta es parte de la identidad comunitaria, es el reflejo del espíritu de todos. Todos trabajamos para ello. Lo mismo sembrando que coordinando las actividades, lo acumulado en un año se arroja para el goce de todos. Lo organizado durante el año se muestra en la fiesta. Las habilidades construídas por años se regodean en la fiesta. Diría que nuestras fiestas son el botón que nos identifica y refleja el respeto y la solidaridad que nuestra actitud ha sembrado en las comunidades que nos circundan.

      La fiesta es la significación para el trabajo, para el goce por ello mismo subrayamos que el trabajo es la significación de la comunidad en todas sus dimensiones, sólo que en la fiesta encontramos lo mismo solidaridad que comunalidad en un punto culminante.

Las particularidades de nuestras culturas
      La antropologización de la vida indígena ha sido la culpable de la extrema pulverización de nuestras identidades. En lo general, los grupos étnicos, comunidades o pueblos autóctonos como se nos quiera llamar compartimos valores substanciales que a través de este escrito hemos tratado de explicar. Los antropólogos tienen la tendencia de partir de rasgos particulares para explicar la vida de cada pueblo y esto hace más complejo el entendimiento de lo que somos y de lo que podemos proponer al resto del mundo.

      Un ejemplo llano de lo que queremos exponer es el usar la diversidad de lenguas para mostrar la gran complejidad existente. A tal grado ha llegado esta corriente que considera que solo aquél que habla una lengua propia es indígena los demás o son mestizos o son remedo de indígena o de autóctono. Nosotros consideramos que bajo los valores particulares como lengua, vestimenta, música, danza, etc., subyacen valores que son comunes que los propios indígenas tenemos que ordenar. A los Zapotecos de Oaxaca no nos separa nada de los compañeros Cree de Canada, los Zuni de Nuevo México, los Mayas de Guatemala, los Mapuches de Chile o los Kariña de Venezuela. Tenemos idomas diversos y prácticas rituales diferentes o bien vestimentas o bailes de colorido distinto pero a todos nos acerca: la necesidad de reivindicar nuestra relación con la tierra, la defensa de nuestros territorios, el enfrentar el autoritarismo de nuestros opresores, o bien las imposiciones de una modernidad necia que se niega a entender el valor de nuestra filosofía. A todos nos uno el concenso, el diálogo, el ánimo y la realidad de la horizontalidad, a todos nos llena la de estar en el poder sin embargo es el gran reto para todas nuestras comunidades, los dirigentes nacionales siempre serán caricatura porque nuestro puebo aún no ha definido el cómo debe el autóctono hacer política.

      El estado sencillamente usurpa nuestra integridad con modelos nacidos de nuestra realidad pero al final de cuentas no encontramos la salida. Este es un reto para la democracia y para el vencimiento del autoritarismo.

      Otro problema es como enfrentar la voracidad de la racionalidad capitalista, es decir como proteger nuestros recursos y al mismo tiempo mantener nuestra lógica frente a la naturaleza. Más ahora cuando el capital amenaza tragarnos de manera muy valentonada, cuando los tratados de libre comercio aprietan la posibilidad de extinguirnos, más ahora que las democracias tienen más símbolo económico que otra cosa.

      Otro de los problemas graves que no logramos resolver es la trágica educación que nos invade a través de los medio de comunicación. En esto hemos hecho algo ya contamos con algunos espacios y aparatos transmisores de radio pero aún no logramos enfrentar y ganar el gusto de nuestros propio hermanos enajenados con la radio comercial.

      Sabemos que este es un tiempo de reflexión de intercambio y de investigación.

      Creemos estar en el umbral de proponer siempre y cuando se abran los poros de Occidente y se reste la necesidad de imponer modelos que ya han demostrado la emoción de la generalidad de nuestras posibilidades de sobrevivencia. Sin embargo hace falta trabajar más en la sistematización de estas esperanzas.

      El autoritarismo lo podemos tener a flor de piel de aquí para allá y viceversa pero es necesario primero abrir las posibilidades de intercambio de experiencia y de enfrentar con mayor fuerza a los instrumentos que laceran nuestra imaginación y los principio de nuestros pueblos.

      Se han ensayado caminos y creo que debemos seguirlo haciendo pero ahora con nuestras propias posibilidades viéndonos hacia adentro hacia el mundo que un día pensamos superar e incluso abandonarlo. Los indígenas estamos convencidos que la defensa de nuestra geografía seguirá siendo la base para el desarrollo de nuevas ilusiones, como la defensa de nuestro territoria; la posibilidad de existencia real para nuestras familias. La vida asamblearia enorme posibilidad de concensar nuestras convicciones, incluso nuestras emociones y encontrar en ello nuevas formas que si tengan relación con la democracia. El respeto a nuestros viejos que no se entienda como el respeto a la simple tradición sino a la acumulación del conocimiento que todos tenemos derecho a lograr.

      Consideramos que el trabajo físico al lado del intelectual abre perspectivas nuevas de imaginación entre los seres que somos diferentes. El no satanizar y sobrevalorar nuestras diferencias superficiales y en el ordenamiento de lo que todos somos podría recaer la manera más adecuada para no estigmatizarnos y si encontrar caminos comunes y amplios en los que se permita la pluralidad y la democracia. Por lo demás espero que lo que aquí se ha expresado sea de utilidad para todos los presentes.

Jaime Martínez Luna
Fundación Comunalidad
Domicilio conocido
Guelatao de Juárez, C.P. 68770, Oax., México
      tel: 951-553-6026


contacto el sitio web: <george.salzman@umb.edu>

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Última actualización de esta página el 28 de mayo de 2006