De las urnas y las mayorias a las asambleas y el consenso (in English),

por Ringolevio y Keif O., alias Libertus Radix

publicada inicialmente,
      Parte I, en Letra Negra, No.5, México D.F., y
      Parte II, en Letra Negra, No.6, otoño de 2000, México D.F.

ésta página se ubica a http://site.www.umb.edu/faculty/salzman_g/Estrate/DiscusEs/2000-11-00LibertusEs.htm

Parte I. Las Formas concretas de la horizontalidad, la democracia directa y el autogobierno

Por: Ringolevio

      1. Muchas organizaciones sociales y agrupaciones de la “sociedad civil” son ahora conscientes de que frente al fracaso de las tradicionales formas organizativas (aun las así llamadas “democráticas”) para la acción político-social, en las que privaba siempre el supuesto de la estructura vertical, piramidal, burocrática y seudo-representativa; es necesario en cambio otorgarse una estructura organizativa horizontal, participativa y antiburocratica.

      2. No obstante, esta conciencia, aun parcial, no se traduce por esto mismo, en una búsqueda efectiva de conceptualizaciones y sobre todo, de practicas organizativas en verdad alternativas a las tradicionalmente fracasadas.

      3. En no pocos casos, desgraciadamente, (en el mejor de ellos a causa de una ignorancia y una inercia para explorar nuevas soluciones y en el peor por oscuros intereses) las viejas practicas, ideas y prejuicios subsisten encubiertas con el nombre de las que deberían erradicarlas y así, se le llama horizontalidad a una estructura que conlleva, disimulados, todos los vicios del verticalismo y el burocratismo: la división del trabajo entre administrativo, político y militante de base (o talacha como mejor se le conoce) es algo usualmente observado en casi todas las organizaciones, aun en las que se reclaman portadoras de un nueva practica política y una nueva forma de ética.

      4. Otros grupos consideran que basta invocar las palabras que las designan para que estas se concreten en una practica efectiva: así, hay que repetir y repetir que la organización es horizontal, consejista y democrática para que esta en efecto lo sea, sin preocuparse y ocuparse de las formas concretas y efectivas en que tendrían que encarnarse estas ideas. Ello constituye sin duda, en el mejor de los casos, una actitud de lo más ingenua y contraproducente.

      5. Parece necesario esclarecer los valores que determinan estas características, tanto como conocer, reflexionar y practicar una serie de mecanismos y métodos que no se aprenden de las noche a la mañana ni espontáneamente.

      6. Hay que proponerse conscientemente aprenderlos ensayarlos, explorarlos, evaluarlos y aun crearlos. Esto en nada resulta incompatible con la libre iniciativa y la espontaneidad para la acción reivindicativa de los colectivos o grupos que deseen actuar de tal forma.

      7. Es indispensable igualmente, hacerse un cuestionamiento radical que atañe a las razones del ¿porqué no funcionan los métodos convencionales para organizarse y tomar decisiones? y como en realidad conducen a los resultados opuestos a los que se busca lograr. En este punto es necesaria una reflexión profunda sobre el problema del poder. No basta con decir o manifestar que no se busca o se desea el poder.

      8. Una vez esclarecidos los valores que dan sustento filosófico y etico – político a nuestros propósitos y formas organizativas, es necesario contraponerlos a los que fundamentan y perfilan las formas que rechazamos, oponiéndoles nuevas maneras concretas de organización y de lucha, cuyos métodos o cómos se describan y analicen cuidadosamente.

      9. Así, si frente al recurso de la votación electoral para tomar decisiones se oponen las asambleas y consejos ciudadanos y de trabajadores, hará falta explicar de la manera más cuidadosa como funcionan estos, sin encuadrarlos en un enfoque delimitativo, y demostrar porque encarnan y aseguran valores opuestos a los que se confrontan. Para abordar el asunto sin mayor preámbulo, desarrollaremos, en dos etapas, el ejemplo de las Asambleas y el procedimiento del Consenso par la toma de decisiones en contraposición a la forma electoral y el método de mayoría.

En las Asambleas

      10. Afirmamos el carácter radical y esencialmente democrático y participativo de la asamblea como espacio real en el que las personas pueden expresarse y decidir individual y colectivamente sobre los asuntos que como individuos y colectividad les conciernen. Rechazamos el rol que como átomo aislado le confiere a la persona el sistema electoral, que asimilamos más a un SISTEMA DE ENCUESTAS que a un método en el que ciudadanos reales toman decisiones mediante la discusión, la deliberación y la decisión individual y colectivas, cara a cara. Estos elementos son consustanciales a un verdadero procedimiento democrático y solo pueden tener lugar, plenamente, en el espacio de las asambleas aunque otros entornos les sean propicios. Las asambleas son además el lugar del encuentro y la comunicación directa entre personas que así se van entretejiendo en comunidad y por tanto, se van dando identidad y fortaleza existencial.

El ejercicio de la decisión colectiva

      11. Mediante deliberación y discusión en las asambleas es la forma concreta del autogobierno y la forma básica de una estructura autogestionaria y horizontal: sólo así es posible asegurar que no exista más división entre dirigentes y dirigidos. Toda otra variación en la que los niveles de representación se sobreponen al ejercicio de la deliberación y la decisión colectiva y con la garantizada participación de todos los miembros de una comunidad, implica el inicio de un proceso de burocratización.

      12. RECHAZAMOS que el autogobierno pueda consistir en nombrar o designar (por el método que sea, aun en asamblea) representantes, responsables o delegados, quienes aun con el carácter de mandatarios y revocables en todo momento, puedan ejercer algún tipo de “mando” o “autoridad” sobre alguien, invocando obediencia a las resoluciones colectivas. Por el contrario, el carácter realmente horizontal de una organización asamblearia se concreta en que ninguna función, responsabilidad o designación, que recaiga en persona o en colectivo, puede implicar relaciones de subordinación: por lo tanto nadie manda y nadie obedece mas que a si mismo, individual y colectivamente.

      13. Actualmente, sin embargo, este puede ser el caso (observando que se trata de una aproximación analógica) de una Asamblea Comunitaria en los pueblos indígenas de la Sierra Norte de Oaxaca, por ejemplo, pero no el de cualquier asamblea sindical, cooperativa o vecinal en casi cualquier otra parte de nuestro país.

      14. ¿Porqué? La razón es sencilla: en nuestra sociedad no existe realmente una cultura de la deliberación y la discusión colectiva, de la organización y mucho menos de la discusión y la deliberación política colectiva; por eso las Asambleas no funcionan casi nunca como lo describimos anteriormente y suelen convertirse en el espacio de la manipulación y la prefabricación de acuerdos colectivos. Sin embargo, sostenemos que es solo en las asambleas donde esto puede darse, por lo tanto debemos aprender a llevar a cabo una asamblea y esto no significa seguir las reglas del código civil o el método parlamentario.

      15. Desde luego no queremos decir que debemos esperar a aprender para empezar a discutir colectivamente y tomar decisiones, por el contrario, como el movimiento, esto es algo que se demuestra andando, pero con conciencia de las limitaciones y de lo que es necesario aprender para que crear a la asamblea como espacio verdaderamente democrático.

      16. INICIEMOS por reflexionar como puede ser posible evitar que las asambleas se conviertan (lo cual sucede a menudo) en el espacio de la manipulación, la coerción, el engaño la competencia y el medio de consecución y preservación del poder de grupos o minorías. Esto, claro, si con honestidad reconocemos antes, por supuesto, que hemos sido testigos o participes de casos semejantes.

      17. ADVIRTAMOS que probablemente la ausencia de estructura, métodos y medidas claros y funcionales para evitar que esto suceda no es algo casual o que tenga que darse de por si, sino que suele responder a los intereses de los grupos y minorías vanguardistas, con cuya presencia hay que contar, que desean utilizar a las asambleas para conseguir y mantener su poder, aunque ellos siempre la van a negar, pero sus “métodos” los delataran siempre.

      18. De modo que lo primero con lo que hay que tener cuidado es en la forma en que son convocadas las asambleas y verificar si se establecen claramente y de antemano los mecanismos para su desarrollo de tal forma que se eviten estos problemas. Sino es así, hay que demandar de inmediato que esta deficiencia sea subsanada y proponer la manera de hacerlo.

      19. Sobre todo, y esto es válido para cualquier momento de un proceso de toma de decisiones, no hay que quedarse callado y presenciar como se lleva a cabo una asamblea que es una caricatura de deliberación colectiva. Hacer esto es ser cómplice de las maniobras y la manipulación de los grupos o corrientes que utilizan a las asambleas para imponer sus intereses. Es necesario perder el temor a la confrontación de estas practicas o a ser considerado un melindroso.

      20. NO HAY QUE PERMITIR que con la justificación de la urgencia se impongan métodos antidemocráticos y manipuladores. Existen métodos para tomar decisiones democráticamente en situaciones de emergencia y lo que importa además es tomar buenas decisiones, lo que solo pude asegurarse con la participación efectiva de todos.

      21. Siempre serán necesarias las más amplias circulación de la información y las ideas, así como su discusión en formas complementarias a la discusión en el foro: antes de las asambleas es preciso circular en forma de folletos, octavillas, periódicos murales, correo electrónico, teléfono, radio, foros, carteles todos los datos e informaciones relevantes. Hay que asegurarse de que todos los asistentes a una asamblea estén en antecedentes de lo que se va a discutir, del contexto en que se da el asunto y de cualesquiera elementos necesarios para que pueda darse una participación efectiva de todos.


Parte II, Las formas concretas de la horizontalidad, la democracis directa y el autogobierno

Por Keif O.

      22. En el escrito anterior iniciamos una exposición sobre las formas concretas de la organización horizontal, la democracia directa y el concepto de autogobierno, que para nosotros se encarnan, esencialmente, en el ejercicio de la reflexión, la discusión, la deliberación y la decisión colectiva en las asambleas. Ahora proseguiremos nuestro análisis respecto varios aspectos de la dinámica asamblearia en general y su problemática, para pasar después a lo que concierne al consenso como procedimiento para la toma de decisiones en colectivo.

La Asamblea (continuación) – Dinámica Interna

La lógica de la mayorías, las corrientes y las votaciones.
Representación, jerarquía y delegación. Las elecciones
como nivel superior de la seudodemocracia.

      23. Cuando no se opta de forma plenamente conciente por ella y se asumen las implicaciones que esto supone, la organización asamblearia y horizontal muestra una dinámica interna que tiende a reproducir, cuando no a acentuar y disimular, generalmente y de forma inadvertida e inconciente, los esquemas prevalecientes de la vida política formal y cotidiana en nuestras sociedades.

      24. El primer rasgo que se reproduce es, casi siempre, la adopción, sin más reflexión o búsqueda de alternativas, del método de toma de decisiones por votaciones y de la regla de mayoría, con la concomitante aparición de un juego de intereses (que no de puntos de vista y opciones ideológicas diversas) entre grupos internos que se constituyen en “corrientes” (versiones a nivel “micro” de los partidos políticos que entrañan ya la mayor parte de sus vicios y aun otros propios … ) que intentarán a toda costa hacer prevalecer sus posiciones por encima del hecho de que estas constituyan una decisión que todos puedan considerar como propia y en la que han también participado, lo que de paso es la esencia del autogobierno … Desde luego, para lograr lo anterior nada más conveniente que recurrir a las votaciones y a la regla de mayoría para “ganar” la discusión sobre un punto, ya que esto permite, en el mejor de los casos, poner en acción una buena habilidad retórica y las diferencias en conocimientos e información o simplemente número de votantes “amarrados” para lograrlo (no queremos decir, sin embargo, que las votaciones y la regla de mayoría sean intrínsecamente negativos … ). Por si esto no fuera suficiente, los viejos tiburones de la política son hábiles para manipular la función de moderación, el reparto en el uso de la palabra, el acceso a la información y otros ingredientes de este cóctel que a todos se nos ha hecho tragar alguna vez ….

      25. El siguiente ladrillo en la pared es, por supuesto, el recurso a una elección o votación para elegir encargados, comisionados o representantes. Las corrientes, generalmente presentaran planillas con “su” sacrificada y capacitada gente para estos encargos, comisiones y representaciones, que en principio, estarán sujetas a un mandato por parte de la asamblea. Pero una vez aceptado el hecho de que estos sean electos a través de una votación similar en mucho a la de cualquier sistema político burgués, es fácil que la supuesta capacidad especial para determinada función o tarea del encargado electo para tal, suplante a cualquier mandato y le otorgue una jerarquía o autoridad especial a su encomienda; así como que las “condiciones operativas” en las que se desenvuelve un representante lo lleven considerase algo más que sólo representante o portavoz, y a ejercer la delegación plenipotenciaria de las facultades de decisión de sus representados (con el conveniente subterfugio, a veces, de que ejerce su mandato “obedeciendo”). Si además no existen mecanismos claros y preestablecidos para la rendición de cuentas, esto es algo que tiene que suceder más pronto que tarde. Así, se echan los cimientos de una pirámide de representación, delegación, suplantación y finalmente expropiación de la capacidad de autodeterminación del colectivo, todo sobre la existencia en la base de unas asambleas que casi nada deciden y mucho obedecen. No es difícil ver como las elecciones, plebiscitos y consultas de arriba a abajo, a cualquier nivel de organización política, desde el barrio, la fabrica, la escuela, pasando por el municipio o comunidad, hasta los niveles nacionales o de grandes corporaciones a sindicatos, son en realidad la forma superior de la mistificación seudo-democrática.

Horizontalidad

      26. Frente a esta dinámica interna de naturaleza autodisgre-gante, afirmamos que la opción por la estructura horizontal y asamblearia nada significa si no se es plenamente conciente de sus implicaciones y sentido, antes que nada, en el aspecto de los mecanismos precisos para la toma de decisiones que tienen que implementarse para que esta horizontalidad y ese autogobierno tan buscados se traduzcan en una realidad concreta y no sean solamente un encubridor eslogan publicitario. Sobre todo hay que saber claramente lo que por horizontalidad se entiende: para nosotros se trata, primero, del hecho de que en una organización o estructura ninguna función, de cualesquier naturaleza, puede implicar relaciones de subordinación o jerarquía. Por lo tanto, repetimos: en una organización horizontal nadie manda y nadie obedece, salvo los encargados de alguna comisión, quienes obedecen el mandato del colectivo, que en ningún caso puede significar el ejercicio de “mando” sobre persona alguna. La horizontalidad rompe así con el principio sobre el que se basa la construcción de toda pirámide burocrática y previene su aparición, pero solo su ejercicio nos permite combatirla. La horizontalidad muestra un valor estratégico en su característica antiburocrática ya que otorga a la organización que la adopta capacidad de movimiento, autodirección y regeneración a partir a sus unidades constitutivas, sin disminuir su potencialidad para la acción conjunta, siempre que un esquema de unificación entre las diversas agrupaciones integre, respete y escale la genética de horizontalidad y autonomía de las mismas.

La Acción Directa

      27. Desde nuestra perspectiva, la práctica de la horizontalidad va ligada a la de la acción directa. Acción directa significa en el terreno organizativo algo de naturaleza complementaria para la práctica de horizontalidad: se refiere a que son las personas afectadas directamente por las decisiones que se tomen quienes deben estar en primer lugar implicadas en el proceso de realizar tales decisiones, lo que no quiere decir sin embargo, que sean sólo ellas la que deciden al respecto. Si se trata de una acción que estará respaldada por el conjunto de la organización, obviamente la decisión no puede recaer solo en el núcleo que la realiza, pero no puede tampoco bajo algún concepto negar el derecho de los ejecutantes para participar de forma resolutiva en el diseño y concepción de la misma. En el caso de una organización orientada a hacia la acción política, los sujetos de una movilización o campaña deben participar directamente en las decisiones que a ella conciernen. Esta participación tiene un valor estratégico también, porque la ejecución de las acciónes se facilita desde el momento en que si estas han sido decididas con la participación de sus ejecutantes, pueden ser llevadas a cabo de forma más pronta, lo que en una situación de emergencia puede ser crucial.

El Consenso como un procedimiento para Decidir en Colectivo y elemento de una cultura de la resistencia.

      28. En el núcleo de la democracia directa y asamblearia que deseamos construir es necesario contar con alternativas a las problemáticas planteadas para la toma de decisiones y concretamente por el método de votaciones y la regla de mayoría. Pero, ¿Existen tales alternativas? Hemos de reconocer que alternativas perfectas no existen, pero si recurrimos al sentido común, a la experiencia de pueblos y comunidades a lo largo de la historia y en las diversas tradiciones culturales, así como nuestra propia creatividad, podermos descubrir y explorar alternativas como la que expondremos brevemente a continuación:

      29. El Consenso es un método para tomar decisiones colectivas que busca superar la lógica de las votaciones y las mayorías. Puede funcionar tanto en grupos pequeños como en organizaciones de grandes dimensiones.

      30. Busca, sobre todo, además, la calidad en la decisión, en cuanto a su contenido y en cuanto a la cohesión interna que estas impliquen en su adopción para el grupo. La forma de lograr esto es un proceso de deliberación, (asambleario naturalmente) en el que a todos se les reconoce una voz y el valor de su probable aportación para alcanzar una solución o decisión que constituya una síntesis de las diferentes posiciones. Por tal razón no existen votaciones ni mayorías en este proceso: una decisión es adoptada una vez que no hay más objeciones y todos manifiestan su acuerdo esencial con la misma. Es equívoca la crítica mas común contra el consenso respecto a la capacidad, sin más, de un solo individuo para bloquear la adopción de una resolución colectiva: esto sólo puede suceder en casos extremadamente raros. Es cierto que este proceso puede llevar tiempo, pero la calidad de la decisión lograda lo merece, adicionalmente al hecho de que al ser resolución en verdad colectiva, su ejecución puede ser en gran medida inmediata, ya que no hay necesidad de transmitir e imponer la decisión. El consenso no intenta uniformizar puntos de vista ni lograr acuerdos absolutos en todos y cada uno de los detalles de una decisión. Existen diversas formas de consenso, pero todas privilegian los factores antedichos y han sido prácticadas y lo son actualmente, en distintas modalidades y grados, por diferentes agrupaciones y organizaciones: desde las comunidades indígenas de muchas partes de América Latina, organizaciones ecologistas, anarcosindicalistas y últimamen-te las organizaciones de la “sociedad civil” en muchas partes del mundo. (pero muy poco en nuestro país …)

      31. El consenso formal, es decir, aquel que mantiene una estructura definida y funciones claras, sería necesario siempre en una organización que supere ciertas dimensiones numéricas, y es un buen ejemplo de un procedimiento que es necesario aprender y desarrollar conscientemente para concretar la horizontalidad y la democracia directa que se buscan, ya que si se deja a la espontaneidad el desenvolvimiento de la toma de decisiones asamblearia, ésta difícilmente logrará madurar superando las inercias y prácticas viciadas que predominan en muchas organizaciones o grupos que intentan organizarce. Por lo recien dicho podemos hablar entonces de una cultura de la resistencia y de la democracia radical que es necesario potenciar conjugando voluntad y elementos teórico-prácticos.

Para una exposición detallada del método de Consenso, sugerimos al lector consultar la referencia Num. 2

      32. Hemos continuado en esta ocasión discutiendo sobre las formas concretas de la horizontalidad y el autogobierno, abundando en el tratamiento de la dinámica interna de la asamblea y su problemática crónica, para en seguida iniciar con la explicación de una alternativa a los dilemas que se ubican en el núcleo de la democracia directa y radical, autogestionaria, que esperamos contribuir a construir. En el siguiente número de Letra Negra discutiremos con mayor detalle algunos aspectos y malentendidos sobre el consenso y trataremos otras cuestiones relacionadas al tema de esta serie, como son:

La Dictadura del Amorfismo y la espontaneidad como panacea

El Centralismo Burocrático agazapado en un nuevo discurso

Consejos Obreros y Autogestión

Autogestión, Democracia Directa y Radical

Etica Política y Democracia Radical

Documentos y Fuentes:

1. Manual de Acción Directa No-Violenta Ed. Del Taller de Análisis y Formación Política Libertaria, México 1999-2000

2. Manual de Consenso Trad. y Ed. del Taller de Análisis y Formación Política Libertaria, México 1999-2000

3. Aviso a los Civilizados sobre la Autogestión Generalizada Raul Vaneigem

4. Documentos para la Crítica y el Debate sobre las Asambleas y la Organización del Movimiento Estudiantil Ed. del taller de Análisis y Formación Política Libertaria, México 1999-2000

Los Partidos Políticos por Robert Michels. Ed Amorrotu Bns Aires 1969

¿Qué es la Burocracia? Por Claude Lefort. Ed Ruedo Ibérico Francia 1970

La Autogestión por Pierre Rosanvallon. Ed Fundamentos 1976

Los materiales numerados del 1 al 4 pueden conseguirse en versión electrónica en la siguiente dirección electrónica:
http://pagina.de/insurgencia.civil

Todos los textos citados pueden consultarse en la Biblioteca de Crítica y Alternativas Radicales:
http://pagina.de/biblioteca.critica/
Tel 55 78 13 01 Sábados 12-18 hrs

Direcciones de Internet:

La Red del Consenso (The Consensus Net)
http://www.consensus.net/

Rukus Foundation (Otro manual de AD)
http://ruckus.org/man/action_planning.html/

Tools for Activists and other Hell Raisers
http://www.casagordita.com/tools.htm/

Act UP Manual de Desobediencia Civil
http://www.actupny.org/documents/CDdocuments/

Autogestión Social
http://www.pagina.de/autogestion/

Teoria Política e Historia Social
http://www.geocities.com/Athens/Acropolis/1664/

Z/net en español
http://www.zmag.org/Spanish/index.htm/

Para contactar el autor: Libertus Radix <laboetie@prodigy.net.mx>

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Última actualización de esta página el 30 de enero de 2004