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las montañas de Oaxaca (in English) esta página se ubica a
Muy alto en las cuestas escarpadas de la Sierra norteña en el estado méxicano de Oaxaca se ubica un pueblito, un small village. Totontepec es una aldea Mixe. El Mixe es un grupo indígena, me dijeron, que nunca ha sido conquistado, ni por los Aztecas ni por los españoles. Oaxaca es el segundo estado meridional, justo al norte de Chiapas, que lo separa de la frontera guatemalteca. Es también el segundo estado más empobrecido de México, después de Chiapas, que ocupa el primer lugar. Pero en la diversidad étnica Oaxaca es número uno. No menos que dieciséis grupos indígenas distintos viven allí; además, hay muchas otras lenguas, si se considera que incluso dentro de un grupo étnico los habitantes de una aldea frecuentemente no entienden el dialecto de otras. Éste es seguramente un resultado del aislamiento extremo, hasta épocas recientes, de muchas de las aldeas.
Un pueblito de corn and beans, de maíz y frijoles, es pobre,
muy pobre pero no indigente. Y ha sido probablemente de esta manera desde
antes de la época de Colon. Llegué la tarde del viernes 23
de octubre de 1998, después de un viaje de seis horas tortuosas
en un bus que serpenteaba subiendo indefinidamente (y a veces bajando)
a través de esos acantilados y cuestas escarpadas que permitieron
el desarrollo aislado de muchos dialectos. La lluvia era incesante, el
camino, con los deslizamientos de la roca, de la grava y del fango, problemático.
Por casualidad, cuando subí al autobús en la ciudad de Oaxaca,
un hombre mayor hizo amistad conmigo. Empujándome suavemente a través
del pasillo con su bastón grafilado para captar mi atención,
este grandfather, abuelo intensamente sociable, sentía curiosidad
por un obvio gringo emprendiendo un paseo en las montañas en autobús
de segunda clase. Where are you going? ¿Dónde va?
Totontepec, contesté, y su cara se encendió. Why?
¿Por qué? Para visitar a Juan Arelí, respondí.
¡Qué bien! My Son! ¡Mi hijo! Y desde entonces
fue una aventura amorosa between the two grandfathers, entre los
dos abuelos.
Los dos abuelos, 3 años después, the two grandfathers, 3 years later Photo por Juan Giner, 20 de enero de 2002 Su hijo, Juan Arelí Bernal Alcántera, había fundado una escuela en Totontepec, una escuela mixe autónoma con un plan de estudios orientado hacia las necesidades de la comunidad, y después de años de esfuerzo, finalmente tuvo éxito en conseguir que las autoridades estatales reconocieran la validez del curso de estudios indígenas orientado hacia los indígenas. Con esa acreditación los estudiantes podrían continuar entonces a estudios más avanzados en escuelas públicas, después de terminar sus años preparatorios en Totontepec. Pero las metas de Juan Arelí no terminaron con ese logro. Él desea construir una universidad en Totontepec, y ha comenzado a hacerlo realmente. ¿Por qué una universidad en las montañas? Cuando los estudiantes se van para seguir sus estudios profesionales en ciudades grandes distantes, incluso las ciudades no más alejadas que Oaxaca, generalmente no vuelven a sus comunidades caseras. Lo que Juan Arelí espera alcanzar es una escuela profesional en donde estudiantes de Totontepec, y de otras comunidades de las montañas, se formen técnicamente como ingenieros, informáticos, biólogos, etcétera, pero que los estudiantes utilicen su capacitación profesional para servir las necesidades inmediatas de sus comunidades, es decir que no pierdan sus raíces campesinas. Nada es más importante que hacer mejorar la vida en las aldeas del mundo. Debemos hacer posible para jóvenes tener en sus pueblitos propios no solamente vidas satisfactorias materialmente pero también las experiencas ricas y satisfactorias culturalmente. Por eso, el desarrollo de las universidades decentralizadas es profundamente importante. Solamente con unos cambios efectivos que enriquecen los dos aspectos de la vida hay esperanza de invertir la inundación desastrosa de los empobrecidos hacia los tugurios crecientes de las metrópolis ya inundadas y sofocadas del mundo. Fui afortunado, por supuesto, en encontrar a mi amigo inmediato en el autobús. Otilio Bernal Reyes había trabajado como jornalero de una granja por tres años en los EE.UU. y él sabía algunas palabras inglesas, como Com'on!, ¡Vamos!, cuando él me mandó donde en la lluvia debimos bajar del autobús. Mi nombre: George, Jorge. Él me llamó Mister George, y yo lo llamé Señor Otilio. Meneándome, pude ponerme mi poncho antes de que nos levantáramos para salir el autobús, y lo seguí las pocas calles -- arroyitos -- a su casa. Él me llevó derecho a la mesa donde su hijo Juan Arelí trabajaba. Ellos recogieron algunos papeles para crear un espacio, y la visita comenzó con café caliente. "My house is your house", "Mi casa es su casa", Juan Arelí dijo. Y así era. Hospitalidad abundante. Esa noche me desperté más o menos a las 2 de la mañana y por más de dos horas no podía ir de nuevo al sueño -- mi mente pensando entusiasmadamente sobre el sueño de Juan Arelí. ¡Qué idea tan fantástica! Tener una universidad que combinara maestría científica y técnica con un respeto profundo por la cultura Mixe, de hecho, que se basara en esa cultura y su perspectiva ecológica. Trabajamos casi todo el día sábado. Y la mañana del domingo me subí en el autobús, acompañado, con gran sorpresa, por el Señor Otilio, un huésped cortés más allá de la razón.
Esta nota sirve como introducción. Quisiera explorar si hay bastante
interés en la posibilidad de establecer un lazo de universidades
hermanas entre la Universidad de Massachusetts en Boston y la propuesta
Universidad de Totontepec, para justificar el esfuerzo. Debido a la multiplicidad
de lenguajes indígenas en Oaxaca la lingua franca allí
es español. Dentro de nuestra universidad hay mucha plática
sobre la diversidad, pero de hecho esto es en gran parte dentro del contexto
eurocéntrico. La colaboració con Oaxaca podría proporcionar
la oportunidad de ensanchar la variedad de las experiencias diversas disponibles
a nuestros estudiantes y facultad. Apreciaré cualquier expresión de interés, comentarios,
o cualquier otra reacción. -- G.S., el 10 de noviembre, 1998
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